Salir del túnel: Qué es el ICTUS

 

Ictus, problemas cerebrovasculares

 

Los humanos siempre habláis de encontrar una “luz al final del túnel”.  Lo escucho por todas partes: cuando encuentres trabajo saldrás del túnel, el día que la conocí salí del túnel… Pero lo que quiero saber es qué significa estar dentro de uno. Porque al fin y al cabo un túnel puede ser una cueva que atraviesa una montaña, un pasillo subterráneo, una travesía sin luz. Pero también infinidad de cosas más.

 

Vuestra mente también se puede quedar a oscuras. Puede convertirse en un paso estrecho y ciego.  Los accidentes cerebrovasculares o ICTUS provocan un apagón y tienen mil formas. Algunas veces se produce la obstrucción de un vaso sanguíneo –infarto cerebral– y otras por una rotura –hemorragia cerebral–. A veces avisan, pero os hablan en idiomas extraños. Aparecen con síntomas como la falta de fuerza o un hormigueo que se extiende por un lado del cuerpo, la pérdida de la visión, dificultad para hablar, o incluso sentir que el cuerpo se desestabiliza.

Encima de que os sacude sin hablar claro, el ICTUS también os cobra el tiempo. Porque con cada minuto que pasa, se reducen las posibilidades de recuperación. Por eso y por mil cosas más, me encantaría que fuera un hueso que pudiera roer y destrozar. O ser un perro guía en el túnel de las conexiones neuronales.

Una vez escuché a un humano decir que el cerebro tenía ‘neuroplasticidad’. Como si fuera de un material moldeable, que podéis manejar a vuestro antojo.  Por eso, igual que se transforma, también se puede deshacer. Y dependiendo de en qué parte se produzca el accidente, puede tener consecuencias en el habla, en las emociones, en los sentidos…

Pero no he venido aquí a hablaros de infartos y de tragedias, sino lo que hay justo detrás de ellas. Esos 130.000 relatos de personas que han entrado, de verdad, en el túnel. Y en ellas hay niñas que saltan, andan y bailan, a pesar de que nadie se esperaba que lo hicieran. Abuelos que han vuelto a aprender a andar, al mismo tiempo que sus nietos. Padres que se han enfrentado a recomponer su estructura cerebral. Y han conseguido una visión extraordinaria de la vida.

Hay historias desmedidas, tremendamente injustas. Todas coinciden con un antes y un después del ICTUS. Hay humanos que han tenido que interponerse ante la enfermedad para volver a tener la sensación de control. Al fin y al cabo, el cerebro tiene limitaciones. ¡Lo que sí parece no tenerlas es el ser humano! Capaz de reconstruir su organismo con la rehabilitación y volver a aprender.

He de admitirlo… A veces me fascináis. Convertís el dolor en un signo de victoria, como el gesto que compartió en sus redes la famosa presentadora italiana Nadia Toffa, tras estar en coma. Pero no solo eso… También sabéis rescatar vuestra esencia, porque como dicen en Un Ictus Una Historia: El arte no se pierde. Como la sonrisa, la empatía o el genio, las capacidades y las profundidades de la humanidad de cada individuo permanecen intactas”.

El ICTUS, como el túnel, es una palabra oscura. Intrometida. Uno lo dice en voz alta y tiene la sensación de entrar en un limbo. Pero si algo sé de los humanos es que son capaces de convertir un accidente en un puente, de volver a empezar. Creo en su capacidad ante la discapacidad… De atravesar el túnel con más luz que nunca.

 

#DíaMundialDelICTUS

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