“La inspiración es un salto al vacío” escuché decir una vez a un humano. En este mundo tan ajetreado, a uno/a puede resultarle inspirador cualquier cosa o ninguna en absoluto. Las mentes humanas son como bombillas. O velas. De hecho, las conexiones neuronales bien podrían ser un puñado de luciérnagas. Aunque, eso sí, su luz es intermitente. Se enciende y se apaga con cierto descontrol. Como la farola que se funde justo cuando pasas por la calle. Por eso, si se produce un apagón, cualquiera puede transitar por la vida sin asombrarse ni inspirarse por nada. Aunque esto no os paraliza, porque tenéis unos ojos muy preparados para ‘cumplir’ con la rutina completamente a oscuras. Os juro que he visto a humanos fascinados con un olor. Una manzana que cayó de un árbol impulsó la teoría de la gravedad de Newton. He descubierto que este mundo es tan relativo… Jamás hubiera creído que una palabra –dicha en el momento exacto— podría ser más efectiva que un disparo al corazón. Hay quienes piensan que es una ‘magia fugaz’ y otros prefieren esperarse a que les pille trabajando. Hay poetas que prefieren llamarlo ‘musa’, otros son de la opinión de que el destino lo maneja algún Dios y que esa deidad se fijó en ellos en ese momento. Yo, que soy un perro común, creo que la inspiración no es más que un descubrimiento. Un guiso que se ha ido cocinando con muchos ingredientes, a fuego lento. De esos que hacéis los humanos y jamás nos dejáis probar. En este lugar que compartimos hay muchos humanos empeñados en que la vida sea un formulario que tenéis que ir rellenando: -Casa ✔ -Coche ✔ -Trabajo ✔ -Boda ✔ …Pero viven con la inspiración fundida. Con un miedo terrible a ser ellos/as mismos/as. En la vida uno/a puede estar triste, puede perder, es capaz de convertirse en humo… Durante un tiempo. Esa es vuestra excusa, que sea temporal. Pero el resto, debes procurar encenderte, buscar huecos de luz, cuidar el misterio como cuidas tu hogar. Los humanos pensáis que la vida es mucho más que humana, que hay asuntos divinos. Los perros, sin embargo, pensamos que la vida es mucho más que animal, que hay asuntos humanos. Por eso, no sé qué te ha llevado a estar aquí, leyendo a un perro… Pero sea cosa del destino o no, quiero que sepas que la inspiración es humana y por lo tanto la puedes crear. Es toda tuya. Es más que evidente: necesitas inspirar y ser inspirado. Porque sí, la inspiración es altamente contagiosa, tanto como una sonrisa. E igual de regeneradora. Pero no es un trabajo fácil, porque muchas veces no concuerda con la razón. Seguir tu intuición nunca será un caminito cerrado que desemboca en aguas templadas. A veces implicará no ponerte ningún ‘pero’, encontrar la manera de esquivar los límites físicos y psíquicos que tienes y que te has impuesto. Una vez un humano dijo cerca de mí que “la inspiración es un salto al vacío”. Ojalá supiera que un perro fue capaz de entenderle. No sólo porque comprendo vuestro lenguaje a la perfección (sé pensar hasta japonés, pero no me apetece demostrarlo), sino porque en ese momento me pareció la verdad más cierta que había escuchado nunca. La inspiración es un salto al vacío porque todo aquel que se guía por sus descubrimientos, quien se atreve a ser él/ella mismo/, se abre a un mundo completamente libre y desconocido. Otro humano, el escritor Michel Ende, dijo algo muy similar: “Lo que más agradecen los seres humanos es que les ofrezcan un poquito de belleza”. Y quien dice ‘belleza’ siempre quiere decir ‘autenticidad’. Así que ya sabéis, poneros lo que os dé la gana, expresaros sin límites, utilizar vuestras debilidades para crear algo bello. Como dice la canción de El Kanka: «Tienes que saltar». Tenéis que encenderos.

En Marlo hemos diseñado una página especialmente pensada para inspirar. Porque creemos que las personas sois como estilos de música: cada cual diferente,  pero todos/as imprescindibles.

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